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La città dell’anima |

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ELURIA |

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CARLES GOMILA: BELLEZA Y ARMONÍA EN EL ARTE CONTEMPORANEO |

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Nacimiento de un cuadro de Gomila: Video
¿Cuándo descubriste que el arte formaría parte de tu vida? Alcancé esa idea poco a poco. Desde muy pequeño me fascinaba el estudio de mi tío, el pintor y grabador Blas García, y crecí con esa vocación latente. No obstante, antes quise ser cartero, me enamoraba la idea de trabajar paseando con un carrito dispensando noticias. Luego transité por una etapa ambiciosa y quise ser veterinario (siempre seré un enamorado de los gatos), pero fracasé estudiando ciencias: nunca fui capaz de sumar dos cifras ni utilizando los dedos y me pasaba las clases dibujando. Finalmente ingresé en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona con la intención de formarme como ilustrador, ilusión a la que desatendí y, casi sin darme cuenta, comencé a introducirme en galerías de arte.
Evidencias a menudo la importancia de estudiar los grandes clásicos: ¿Es posible analizar sus obras, creando algo de original? Nadie es capaz de crear partiendo de cero, la creación es una revisión de lo precedente, un nuevo aderezo bajo una perspectiva más actual. Mi gusto por los clásicos me llevó a su estudio y a dejarme contaminar por su aura. Me gusta. Una parte de mi se siente identificado con ese universo de antaño, más como evocación poética que como deseo. Estudiar a los grandes clásicos desde la contemplación me ha resultado una experiencia tan satisfactoria como productiva, pero no soy partidario de recomendar esta práctica como sistema.
¿Cuál sido ha la función de la influencia del arte oriental en tus obras? Su función es inocentemente accesoria: la fascinación por lo exótico. Lo exótico, a mi entender, es aquello teñido de una aura mágica, de misterio. Es sinónimo de ignorancia, el mismo desconocimiento que nos hace pensar que aquello lejano es siempre mejor que lo cercano, y la imaginación se encarga de convertirlo en excepcional, en todo aquello que nos gustaría que fuese.
¿Piensas que el uso de la figura da aún la posibilidad de expresar algo nuevo? Quizá, pero es una cuestión que no me corresponde porque el móvil de mi trabajo no es la innovación, sino la recreación y la delectación. Pienso que es una vulgaridad caer en el anticuado compromiso de la innovación, incluso me parece una reflexión un tanto distraída que se fundamenta más en la negación, que en la creación. Lo experimental se caracteriza por ser un estado de transición hacia la madurez o el fracaso, la búsqueda hacia la alternativa es un lance loable, pero no me interesa. Mi trabajo es más humilde.
Tus obras dan una sensación de armonía ¿Por qué una elección así, inusitada, en un tiempo en que se intenta crear imágenes perturbadoras, como un puño en el estómago del observador? La fuerza y el carácter se confunden con demasiada frecuencia con el ser desagradable. La aspereza es siempre fácil y recurrente, nunca comprendí a los artistas que se regodean en la angustia, y tampoco a su público. Yo practico la economía del sufrimiento, tanto en mi vida como en mi obra. Antes deseo transmitir aquello que me resulta placentero y revivirlo en cada obra, como una trivialidad de la vida mediterránea.
¿Cuál es la función del color en tus cuadros? Jerarquizo los recursos plásticos bajo el imperativo de la figura humana. La figura manda, yo hago lo que me pide. Normalmente utilizo grandes áreas de color para generar impacto, y delicados matices para reproducir las calidades de la piel humana.
¿Preparas algunos bocetos, o pintas enseguida sobre el lienzo? Casi nunca trabajo con bocetos, me aburren. Ejecuto directamente un dibujo al carbón previo a la pintura, lo que me permite rectificar el dibujo hasta conseguir la intención de la obra en todo su frescor original. Tampoco es habitual que interprete modelos, fotografías o referencias del natural, trabajo siempre con la imaginación. Me gusta avanzar la obra desde la misma obra, orgánicamente. Dispersar los trabajos preparatorios en otros soportes me parece una pérdida de energía, así que todo el trabajo lo ejecuto de forma ordenada sobre el soporte definitivo.
¿Qué es la belleza para ti? Una obra es bella cuando quisiera colgarla en las paredes de mi casa. Aquello que me resulta placentero, que me sugiere sentimientos antes que pensamientos. Mi búsqueda de la belleza es siempre intuitiva e irracional, no me atrevería a racionalizarlo en exceso… Desde Platón hasta nuestros días el discurso estético se ha desplegado sin conseguir apenas ningún consenso, de lo que se deduce que es aporético. Quizá ésta disertación se olvidó de la arbitrariedad del gusto personal por encima de toda teoría.
¿Ha sido difícil entrar en el mercado del arte? En esta pequeña isla del archipiélago Balear, Menorca, me resultó fácil. Aquí el trato con las galerías es muy agradable y siempre he sido apoyado. Fuera de la isla, no ha sido tan fácil… Estoy aprendiendo, poco a poco, cómo funciona. En la facultad de Bellas Artes no se ofertaba ninguna asignatura que enseñara en qué consiste el mercado del arte. Es obvio, porque si los profesores tuvieran la más mínima idea de cómo funciona el mercado, dejarían de ejercer la docencia y vivirían de la pintura.
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